09/11/2009

VERDE QUE TE QUIERO VERDE (COMO LOS BILLETES)

Posted in Pensamientos a 07:19 por javierdelag

gatoliebre

Dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos y tienen toda la razón del universo y parte de la del extranjero. Llevo ya unos días pensando en escribir sobre toda la fiebre ecológica con la que nos están machacando día a día; intentando hacernos creer que somos nosotros los que estamos destrozando el mundo mientras son los poderes fácticos los que con su codicia destruyen el hábitat y todo lo que hay a nuestro alrededor. Nos venden la ecología como algo necesario para salvar el planeta y aunque en parte es cierto, no lo es en su totalidad: es una milonga empleada para generar nuevas formas de negocio. Son nuevas estrategias de marketing pensadas para aumentar su riqueza sin importarles nada. Voy a poneros algunos ejemplos:

-Recicla los envases. Pero nadie te cuenta QUÉ envases se reciclan. ¿Briks?, ¿latas?, ¿bandejas de poliuretano?, ¿papel de aluminio?…todos ellos se pueden reciclar, pero si nadie te dice nada sólo tiras los briks y las latas. ¿Por qué sólo éstos? Para no pagar a nadie que separe la basura. Cuanto más escasa sea y más separada esté menos personal necesito. Solución: que cada producto en su etiquetado llevara obligatoriamente un símbolo o una inscripción. Todos esos productos irían al contenedor amarillo y después se separaría. ¿Coste de esta medida? Cero patatero. Esto es ecología y no lo que nos venden. Todo es un negocio. Me enferman las tonterías apocalípticas del “cambio climático” y sus gurús. Es cierto que estamos modificando el clima del planeta, es cierto que hay que hacer algo. Pero usando el sentido común y sin mentir. Al Gore habla de las enormes inundaciones que llegarán cuando los Polos se derritan. Eso va a ser un problema, sobre todo para osos, pingüinos y 2 especies más que viven en un hábitat casi desierto por el frío. Pero lo que no dice mientras se embolsa el dinero de las conferencias es que las inundaciones no van a ocurrir. Hay una prueba muy simple para verlo: llena de agua un vaso y ponle hielo, mucho hielo y espera a que se derrita. ¿Se ha salido el agua del vaso?, ¿no?, ¡vaya sorpresa! Resulta que el hielo tiene masa, ya está ocupando espacio, el mismo que va a ocupar cuando se derrita. Hay que reducir la emisión de Co2, pero empleando el sentido común, sin mentir y sin querer que volvamos a la época de las cavernas.

-Coches verdes. Sí, pero a precio de oro. El Reva Li-Ión, un coche incluido en el magnífico plan de nuestro gobierno, y muy parecido al Smart sólo que bastante más cutre, cuesta la friolera de 26.000 euros. Su carga para 100 kilómetros cuesta un euro. A ver, señores, un Getz como mi coche, superequipado y con casi 3 veces el tamaño del Reva cuesta unos 12.000 euros. Hay 14.000 de diferencia. Mi coche gasta 7 litros a los 100 kilómetros, me gasto 6 euros más en hacer 100 kilómetros. Si los cálculos no me fallan son más de 2.000 veces esos 100 kilómetros –lo que hace un total de 200.000 kilómetros- la distancia que tengo que recorrer para el coste de los 2 coches sea el mismo. Y a partir del kilómetro 200.001 empezaré a ahorrar.

Seguro que estás pensando en los costes de mantenimiento, mi Getz debería ser más caro. No, ¿o es que el Reva no tiene neumáticos?, ¿limpiaparabrisas?, ¿frenos?, ¿barra de dirección?, ¿transmisión?…etc., etc. Pues claro que los tiene. El motor, en sí mismo, durará más, cierto, pero habrá que reconstruir el coche varias veces para aprovecharlo.

Pero el Reva contamina menos. ¿Con baterías?, ¿alguno sabe lo contaminantes que son las baterías? Pues mucho. Es cierto que no emite Co2 pero…

Soluciones: coches con gas GLP. Gas licuado que al contrario de lo que la gente piensa NO explota. Igual que tampoco explota la gasolina. Excepto en las películas. Si habéis vivido un accidente habréis visto que los coches NO explotan. Lo que explota de la gasolina son los vapores y en el momento de una colisión se liberan, con lo cual y a menos que haya una cerilla encendida al lado, nada va a explotar. Y si no me creéis probad a darle una patada a una lata de gasolina, moledla a palos, a ver si conseguís que explote. Así con una pequeña transformación nuestro coche puede usar GLP, no emite Co2 y el coste es mucho más económico que la gasolina convencional. ¿Por qué no se hacen de forma industrial coches de GLP?, ¿adivináis quien está comprando las patentes de las baterías que se usan en los coches eléctricos? Pues eso.

-No te doy bolsas que soy más ecológico: bolsa = caca. Más ecológico y más forrado. ¿O es que pensáis que Cerrefour lo hace por el medio ambiente? No, lo hace por ahorrarse las bolsas. Si lo hiciera por el medio ambiente daría bolsas biodegradables. Hay empresas y familias que viven de la fabricación de las bolsas y que ahora se las van a comer con patatas. ¿No es mejor solución que esas empresas reciclen sus industrias para fabricar bolsas bio? No lo es…para Carrefour. Compra las bolsas bio en China y luego te las vende a 10 veces su precio. Es un negocio redondo, plastificado. Curiosamente Hipercor y Decathlon –no sé si alguna gran superficie más- han cambiado sus bolsas a bio sin decir ni mu. Sin publicitar su “enorme compromiso con el medio ambiente”. No me entendáis mal, es lo mismo de siempre, las bolsas son un problema, es cierto, pero lo que yo os estoy contando es que las soluciones que se toman a los problemas “verdes” son para beneficiar al capital y que hay otra forma de solucionarlo sin destruir puestos de trabajo, bienestar o riqueza. Todo lo hacen por ahorrarse dinero y lo colocan como “verde”, o nos lo venden como si fuera para ayudarnos. Ahora hay cajas “automáticas” en las que tú mismo te cobras la compra. Son para hacértelo más fácil. No: son para ahorrar sueldos. Imagina si todas las cajas fueran “automáticas” –algo con lo que sueñan los accionistas de Carrefour-, ¿habría menos colas? No; habría las mismas que con una cajera; peor, porque hay gente que es mucho más lenta que la cajera. ¿Te imaginas a una abuelilla teniendo que sacar ella misma de su carrito los productos, pasarlos por el lector y meterlos en su bolsa? Algo que hace una cajera en 10 minutos a la abuelilla le llevaría media hora. No usemos las “cajas automáticas”, por una vez seamos inteligentes, usemos el sentido común y evitemos que los supermercados sean autoservicios como las gasolineras. Antes se manchaba de gasolina el dependiente, ahora te dan un guante para que no te manches. 1.000 guantes diarios es más barato que tener a un señor atendiéndote. Ellos ganan y a ti te dan un guante.

-¡Viva la homeopatía! Y la medicina tradicional. Es cierto que las multinacionales farmacéuticas sin una panda de ladrones, una lacra… pero lo mismo que los acupuntores, homeópatas, curanderos y un largo etc. Vivimos en un mundo mucho más insalubre que el de nuestros tatarabuelos. Y curiosamente vivimos de media casi el doble que ellos. ¿Por qué será? Los chinos tenían una medicina tradicional asombrosa… pero se morían a los 30. Curioso. Si es que no usamos el sentido común. Solución: regular las empresas farmacéuticas. Algo que se hace de momento, pero que las grandes multinacionales están intentando evitar para poder aumentar su negocio. ¿Cómo solucionarlo? Votar, votar y votar. Tenemos el concepto de que “todos los políticos son iguales” y lo son, pero no tan iguales como nos hacen pensar. La política no es sólo la cortina de humo que nos muestran para que no pensemos, a ellos les interesa la abstención, la dejadez, que nos dé igual. Y la política es mucho más: regula la educación de nuestros hijos, la sanidad, las infraestructuras, los impuestos, las leyes… Sí, las leyes, esas leyes que hacen que una empresa no pueda hacer lo que quiera; esas leyes las hacen los políticos y si no votamos las van a hacer igual pero sin nuestra opinión. Por eso hay que votar, a unos o a otros pero votar; porque si no lo hacemos llegará un momento que las multinacionales se harán más poderosas que los gobiernos –en algunos casos ya lo son- y serán ellas quienes dicten las leyes. Ya nos pasa con los bancos, que no nos pase con la industria farmacéutica.

-Comida orgánica. Comemos basura… pero igual que con la medicina, vivimos el doble que nuestros tatarabuelos que comían mucho más “sano”. Y es que todo es un negocio. Soy vegetariano, flexitariano más bien, pero no por salud sino porque me parece una barbaridad lo que la industria tradicional hace a los animales. Las animaladas que se hacen para cebarles lo más rápido posible, el que se les atiborre a medicamentos… salvajadas impropias de seres civilizados. Ese es mi motivo. Pero no creo en la comida “orgánica”, me sabe igual un tomate orgánico que uno plantado en un invernadero. Y el primero cuesta el triple. La comida no sabe igual que antes. Es cierto en algunos casos, pero es más por la forma de cocinarla que por el alimento en sí mismo. Ahora hay menos tiempo y permitimos que el sabor se destruya, comemos congelados y el sabor se elimina. Hay que usar saborizantes. Es el precio del progreso, al menos se desperdicia menos comida –congelas, no tiras- y es más saludable. Sabe menos –que no peor- pero no te mata.

Otro día seguiré, nos intentan dar gato por liebre en todo. Conclusión: vota, vota y vota. Que el capitalismo –el dinero- no siga ganando puntos, ya tiene muchos.

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